Siempre he sido muy consciente de la importancia de tener una buena salud bucal, pero a pesar de mis cuidados, con el tiempo mis dientes empezaron a mostrar signos de desgaste y deterioro. Buscando soluciones, me informé sobre la odontología restauradora Lugo, y descubrí un mundo de posibilidades para recuperar la funcionalidad y la estética de mi sonrisa.
Acudí a una clínica dental especializada en este tipo de tratamientos, y me explicaron que la odontología restauradora abarca una amplia gama de procedimientos, desde los más sencillos, como los empastes, hasta los más complejos, como las reconstrucciones completas de la boca. El objetivo principal es devolver a los dientes su forma, función y apariencia originales, utilizando materiales biocompatibles y técnicas mínimamente invasivas.
El primer paso fue realizar un diagnóstico exhaustivo. Me hicieron radiografías, escaneos intraorales y fotografías, para evaluar el estado de mis dientes, encías y hueso maxilar. También me preguntaron sobre mis hábitos de higiene bucal, mi alimentación y mi historial médico. Con toda esta información, el odontólogo elaboró un plan de tratamiento personalizado, adaptado a mis necesidades y expectativas.
En mi caso, el problema principal era el desgaste del esmalte dental, provocado por el bruxismo (apretar o rechinar los dientes) y por el consumo de alimentos y bebidas ácidas. Esto había causado sensibilidad dental, alteraciones en la mordida y un aspecto poco estético de mis dientes. La solución propuesta fue la colocación de carillas dentales de porcelana.
Las carillas dentales son unas finas láminas de porcelana que se adhieren a la superficie frontal de los dientes, mejorando su forma, color y tamaño. Son una solución muy estética y duradera, que permite corregir imperfecciones como manchas, fracturas, desgastes o separaciones entre los dientes. Además, son muy resistentes a las manchas y al desgaste, por lo que mantienen su aspecto original durante muchos años.
El proceso de colocación de las carillas fue muy sencillo y prácticamente indoloro. Primero, se realizó un tallado mínimo del esmalte dental, para crear espacio para las carillas. Luego, se tomaron impresiones de mis dientes, que se enviaron a un laboratorio dental especializado, donde se fabricaron las carillas a medida. Mientras tanto, me colocaron unas carillas provisionales, para proteger mis dientes y mantener la estética.
En una segunda cita, se retiraron las carillas provisionales y se probaron las definitivas. Se verificó que el ajuste, el color y la forma fueran perfectos, y se realizaron los ajustes necesarios. Una vez que todo estuvo correcto, se adhirieron las carillas a mis dientes mediante un cemento especial, que se activa con una luz ultravioleta. El resultado fue espectacular. Mis dientes lucían más blancos, más uniformes y más jóvenes.
La tecnología moderna ha revolucionado la odontología restauradora. Hoy en día, se utilizan escáneres intraorales para obtener imágenes en 3D de la boca, lo que permite diseñar tratamientos más precisos y personalizados. También se utilizan materiales cada vez más biocompatibles y estéticos, como la cerámica de zirconio, que ofrece una resistencia y una apariencia muy similares a las del diente natural.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia para mantener una buena salud bucal. Una higiene bucal adecuada, una alimentación equilibrada y visitas regulares al dentista son fundamentales para prevenir problemas y detectarlos a tiempo. Pero si ya existen daños, la odontología restauradora ofrece soluciones eficaces y duraderas para recuperar la sonrisa. Cuidar de la boca es fundamental.